paranoias

Marcos

July 24th, 2010 yarli

Oscuridad. Silencio. Un pasillo. De golpe, una luz se enciende y perfila con su luz la silueta de una puerta. De fondo el sonido del mecanismo que la mantiene encendida lanza su zumbido. El silencio se rompe: unos pasos ascienden y se detienen antes la puerta. Su sombra se dibuja bajo el perfil del acceso. Dos columnas negras. Tras unos instantes de más silencio, el tintineo de unas llaves declaran la intención del que tras ella se oculta. La llave entra en la cerradura sin problemas, como tantas otras veces, y tras un leve forcejeo, la puerta se abre. Oscuridad. La mano tantea la pared contigua hasta alcanzar el interruptor. Luz. Demasiada luz. Tal y como ha sido encendida, es apagada. Mejor a oscuras, piensa él. Cierra la puerta, y tras tantear un rato las llaves en la oscuridad, atina a insertar en la cerradura y cerrar con doble vuelta la llave que corresponde. Un silencio ensordecedor trona en sus oídos. De hecho aún puede sentir el “bum bum” de la discoteca retumbando en su cerebro. El jarabe de gintonic ha hecho su efecto: le cuesta avanzar hasta la cocina, donde se prepara un vaso de agua que bebe a la luz de la nevera abierta. Una vez cerrada, se dirige hacia su habitación. Sin miramientos lanza la ropa que hasta hace un momento vestía al cesto que descansa en la esquina y, tras un breve vacile, se deja caer encima de la cama. Mañana será otro día. La luz de la escalera se apaga, tan solo han transcurrido dos minutos. Tiempo suficiente para darse cuenta de cuán solo se siente. Ya no se oye nada, tan solo el sonido de su respiración acompasada, relajada. Marcos duerme.

Pariah

May 28th, 2010 yarli

Oscuridad. En un principio todo, absolutamente todo, era oscuridad. Y, de repente, un estallido de luz y sonido dio forma a planetas, satélites, galaxias enteras, dando lugar al universo, y a su vez, a causa de las vibraciones producidas por ese estallido conocido como Big Bangs, dando lugar a algo más. Algo que no demasiadas mentes conocen: el multiverso. Universos paralelos con realidades diferentes. Hoy, centenares de miles de años después, el universo se agita en su totalidad. Un agónico grito de desesperación se arrastra por todos los sistemas, invadiendo el alma y los corazones de todos y cada uno de los seres que lo habitan, surcando la inmensa superficie de planetas desiertos. Arremolinándose en forma de torbellinos bajo el agua, sobre la superficie de hielo y llegando a los rincones más recónditos. Es Pariah quien grita, porque acaba de descubrir que por su culpa, el multiverso está a punto de desaparecer. Y que ya nada puede hacer por evitarlo, tan solo llorar.

MGMT – Kids

May 9th, 2010 yarli

Sí sí sí… de todos es conocida la canción. La tenemos más que trillada. Pero no deja de sorprender. Y menos las versiones que se pueden llegar a descubrir navegando un poco….

Increíble versión usando… ¡¡¡iPhones!!! :D

Incluso a Capella!!! Y atención porque pone los pelos de punta!! :D

Moby – Wait For Me

May 9th, 2010 yarli

Sometimes I see beatiful things… Sometimes I hear beautiful songs…

Libro vs Pergamino (Buenísimo!!! :D )

April 25th, 2010 yarli

Miércoles

April 24th, 2010 yarli

Son las 6:39 de la mañana. Marcos mira fijamente el reloj despertador que descansa sobres su mesita, al lado de su cama, ocupada solo por él. Como la noche anterior. Como tantas otras noches. El reloj digital marca de repente las 6:40. Un minuto más tarde las 6:45. Marcos lleva casi media hora despierto. Como la noche anterior. Como tantas otras noches. A las 6:45 la voz estridente del locutor de radio, acompañada de una musica “chundera”, invade las cuatro esquinas de su habitación. Como cada mañana. Marcos cierra los ojos y deja que transcurran unos breves segundos antes de incorporarse. Es miércoles. Hay que ir a trabajar. Completamente desvelado se dirige hacia la cocina, donde coloca un tazón de leche en el microondas. El suave zumbido del aparato le acompaña mientras se dirige a la ducha. En el lavabo, se quita el pijama y corre la cortina. Abre el grifo. El agua está fría, pero deja que tan solo le toque las puntas de los dedos de los pies. Cuando empieza a salir caliente oye el beep-beep del microondas avisando de que la leche está lista. Por un breve instante piensa que el sonido intermitente del electrodoméstico pueda molestar a algún vecino con sueño ligero. Pero es algo que tan solo piensa durante un breve segundo. Que se jodan. Se mete bajo el chorro de agua tibia y, con las manos apoyadas en la pared, cierra los ojos. Hoy tiene que ser mejor. Hoy tiene que equivocarse menos. Hoy tiene que demostrar lo que vale. Tras enjabonarse y aclararse, recoge la toalla roja de Ikea que reposa sobre el calentador de toallas, ahora apagado. Es Mayo y ya no hace falta. Se mira en el espejo. La ducha no ha conseguido borrar los oscuros surcos bajo sus ojos. “Qué le vamos a hacer” piensa. Hoy volverás a ser un zombi. Con la toalla en la cintura se dirige a la cocina. Se prepara un zumo de naranja. Cuando se fue de casa dijo que siempre, siempre, siempre, en sus desayunos habría siempre un zumo. De eso hace ya….¿cuanto? ¿cinco? ¿seis años? “Seis” piensa para sus adentros. Lo ingiere casi sin saborearlo. Es uno de esos hábitos que han perdido ya la gracia. A continuación se prepara su café soluble con la leche del microondas que, para su desgracia, está ya casi fría. “Alargué demasiado esa ducha”. Se lo toma sin galletas, en tres largos tragos mientras mira las noticias en su flamante pantalla de televisor. Tiene 29 años, y hoy, como ayer, no quiere ir a trabajar. Se siente como aquella época en el colegio, con 8 años, cuando le daba pánico pensar en sentirse rodeádo de tanta gente, y a la vez, tan solo. En un último trago, apura los ultimos granos, amargos, que quedaban en el fondo de la taza. Marcos toma el café sin azúcar. No es por dieta, ni por nada del estilo. A él le gusta el café amargo, bien amargo. “Amargo, como la vida misma” suele decir. Deja la taza en la pica, junto a la taza con restos de Dormidina de la noche anterior. Ya la fregará por la tarde, o por la noche. Recuerda ésa redacción de inglés que tiene que preparar. Se tendrá que poner las pilas, hay que entregarla ésa misma tarde. Se asoma al balcón y tiende, desnudo, la toalla. A esas horas no hay nadie con las ganas ni con el tiempo para estar espiando. “Y si lo hay mejor para él” piensa. Desnudo se dirige al baño, donde se lava los dientes y considera la posibilidad de afeitarse. En la radio, de fondo, se escucha el pitido que anuncia las siete y media. “Me afeitaré mañana, hoy aún pasa”. Se acaba de enjuagar la boca y se dirige al estudio. Allí escoge una camisa y la plancha. Como cada mañana desde los últimos ¿cinco? ¿seis años? Sí, seis años. Sus amigos no lo entienden. “¿Por qué no las planchas todas un dia y listos?” le dicen. Él no sabe el por qué. Se ha convertido en parte de su rutina diaria. Como lavarse los dientes. Como tomar el café amargo. Como tender la toalla en pelotas. Como mirar hacia la ventana de la vecina de enfrente. Rutina. Tras planchar la camisa, se la pone. Le siguen la ropa interior, los pantalones, la corbata y la americana. Recoge su casco, su chaqueta de motorista y, tras comprobar que ninguna luz queda encendida, que la plancha está apagada, y que la radio, con su voz estridente y su musica, continua sonando, cierra la puerta con llave y se va a trabajar. Son las 7:55 de la mañana. Va a llegar tarde. Rutina.