paranoias

Naturally 7 a capella en el metro de París

Había pensado en hacer un post comentando ésta noticia. Pero me ha parecido que, a parte de aburrir a muchos, la mayoría ya tiene de por sí bastantes malos rollos en su vida, como para que en un momento de relax te hablen del incremento de la delincuencia y de la contratación basura y de la reducción del poder adquisitivo, causados por el aumento en el número de parados generados por el bajon inmobiliario que ya estamos sufriendo y, lo que aún está por venir en éstos próximos meses. Es por eso, y por el colega pakistaní con una mano amputada, porbrecillo, que iba pidiendo limosna hoy en el metro, mientras te ponía el muñon a dos centímetros de la cara, que he pensado que, estando tan jodidos, viviendo en una época en la que la música está enlatada, en la que es solamente producto, en la que los músicos se limitan a vender cds y no a dar conciertos, a sudar cada euro que va a sus bolsillos; en la que solo existe el “tu espacio”, y el “mi espacio”, y la gente ni se mira, y la gente ni se habla, y la gente ni se escucha, sino que muy al contrario, se limita a mantener la mirada fija en un limbo infinito mientras sube más el volumen de su iPod, porque el que camina a su lado lo lleva tan alto que le molesta en su deambular por esos pasillos del metro en los que la gente ya ni habla. Así que, ahí os dejo ése regalo, un poco de música buena en el metro puede ser una gran medicina en el transcurso de vuelta a casa. A mí no me gusta demasiado el hip hop, pero seguro que si me montaran un show así al lado, sería el primero en largarles un buen aplauso. Ole.

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