paranoias

Carta a una amiga (o cómo liarla a saco)

Hoy, con la visita de uno de mis mejores, y… qué coño, con unas birrillas, nos ha dado por hablar de “ésas tonterías” que de vez en cuando, los tíos, por ende, perpetramos. Una de ellas, es la carta que posteo a continuación, enviada la noche antes de la boda de la susodicha. Of course que el nombre del que la recibió, queda omitido, pero no puedo negar, que me siento super orgulloso de haberla escrito (chicos, tomad nota ;) )

“Permítame el despiste la que ahora me lee, más vengo “simpatiquillo” de cena de amigos, y como tal, el jarabe de Baco fluye por mis venas. Mas no malpiense que borracho voy! Válgame Dios! Simplemente contento, y con la palabra (y la mente) ágil, tanto como para poner las tildes dónde corresponda.

No sé si, a día de hoy, el gran evento ha acontecido. Pero siendo así, o siendo aún así no, no puedo dejar que el tiempo pase sin envidiar al que por ello, va a compartir mucho tiempo a tu lado. Tengo que decir que me siento muy contento de la dicha que compartirán, y más aún espero, que ésta sea grande, mucho, ya que menos no merecéis. (Aqui acaba la prosaica dieciochesca, y pasamos a las palabras serias ;))

A mi cabeza acuden momentos compartidos en los que me hiciste ver que había “algo más”, y por ello te estaré eternamente agradecido. Quiero que sepas que cada segundo a tu lado fue mágico, como espero que lo sea para ti de ahora en adelante, y como espero que haya venido siendo todos los últimos meses. Xxxxxx, gracias por haber gastado parte de ese tiempo conmigo, te deseo lo mejor. No malpienses del contenido de este correo, porque lo que simple y llanamente pretende, es dejar patente, que aquí, donde yo me siento, siempre tendrás un amigo. Sé feliz. No mereces menos.

Un abrazo”

A todo esto, la estaba escribiendo, cuando llegó mi compañera de piso, y tras presentarle la situación, lo que me indujo a enviar semejante nota fué su: “Si algún día me caso, ojalá tenga quien me envíe algo así”.

Con lo que “Guarde para su regalo el autor: Si ante la obra, el sabio no habla, malo; si el necio le aplaude, peor”.

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