La lista de la compra
March 5th, 2008 yarliA ver… Pan. Sí. Huevos. Sí. Jamón de Teruel (el barato, por si pasa lo de la última vez). Sí. Yogures. Sí. Mozzarella para la ensalada. Sí. Atún. Sí. Leche. Sí. Azúcar. Sí. Tomates. Sí. Pasta. Sí. Garbanzos. Sí. Soja. Sí… Vale, ya está todo. Tras mucho trastear por los pasillos del Caprabo, ya lo tengo todo en la cesta! Para casa! A no ser que… sí… oooh…. cola quilométrica en caja…. Nooooo!! En la caja rápida como que no, paso de ir. Máximo diez artículos. Un día una señora casi me saca los ojos por llevar una docena de huevos!!! Así que hoy, con todo lo que llevo… Pasando. Va a ser que me pongo detrás de la señora María. Digo yo que será la señora María, porque hace una cara de “la Señora María, la del 3º 2ª, la que sacude el mantel por el balcón rápido para que nadie la vea, que no se aguanta). Delante de ella, dos personas más. El pelaete de las birras y 4 pizzas (¿hay futbol hoy?), la mami pija from Sarriá, que va una vez por semana, carga 8 cajas de compra y le dice a la cajera “Niña, las 2 botellas de vino ya me lo llevo yo para casa, el resto me lo traéis… para ayer”… Pffffff! Pijas… Y, por fin… le toca a la Señora María. Pobreta. Con sus 4 yogures, 6 huevos y la barra de pan. ¿La pensión está jodida eh abuela? Y… zas! Tu solidarizado con la abuela, pensando pobrecilla, con lo poco que cobra, tendrá al marido gruñón en casa “Peeeeeeeeepa!!!”…Aix! Digo “Maríaaaaaaaaa!!!!Cada días estás más gooooooordaaaaaaa!”. Pues eso, que la señora María se pone en plan: Ay nena! cuánta gente nueva! ya no queda nadie de los de antes eh? ¿Qué fué de… sí… aquella… la de los moños…?” La cagaste, Burlancaster. A pringar. Cola del millón y nos toca batallita. “Y del Alfonso… ¿qué fué del Alfonso? Ése sí que era majo, sí. ¿Se casó?”… ¿Majo? Si se casó, majo no, ¡tonto del culo!¡VAMOS VIEJA ZORRA!¡Tira pa´lante y paga! El de detrás mío lleva ya 10 minutos resoplando… Y ella dale que dale… “Sí que era majo sí. ¿Sabes que me guardaba el perejil?”… ¡Y a mí que coño me importa!, debe de estar pensando la cajera, que me mira fijamente, como sin verme. Y entonces, momentazo, pregunta de la excelente señora María a la cajera: “Oye, y de aquel que se murió, ¿qué fué de él?”… ¡Pam! ¡A huevo! ¡Ésta es la mía! Le toco el hombro y le suelto: “Mire, señora, el que se murió, muerto está. Pague, y ¡así no nos tendremos que reunir todos los de la cola con él!”. ¡Eh! Me salió del alma. La señora María, pagó y se piró. Y aún, cuando ya se alejaba murmurando para sí toda enfurruñada, se pudo oír como dejaba ir un: “Ésta juventud, que no tiene educación… ¡¡Rojo!!…” (¿¿¿Rojos???) Miro a la cajera, sonrisa y mirada agradecida. Miro la cola tras de mí, sonrisas de aprobación. Embolso mis productos. Pago. Visa Electron. Y para casa. La cosa… la cosa es que… camino de casa… me asaltó la duda… ¿¿Que coño le pasó al muerto??