paranoias

Muldoon

Tras la serie de acontecimientos ocurridos durante las dos últimas noches, Muldoon decidió tomar cartas en el asunto y emplear sus conocimientos militares para tratar de ayudar al pueblo Ubutu en esa guerra sin sentido. No podía permitir que los saqueos y violaciones se sucedieran noche tras noche sin hacer él nada por evitarlo. Así pues, escogió a los cuatro utsis más veloces y envió a cada uno de ellos en dirección a cada punto cardinal, a más de una milla de distancia, para que, al aproximarse el enemigo, regresaran e informaran al poblado. Zin’hue, el hechicero, se mostró conforme con la idea, para sorpresa de Muldoon, ya que hasta entonces había reprochado denostadamente  la actitud neutral del fotógrafo. Al caer la noche, un manto de inmensa negrura recubrió la sabana. El calor, sofocante durante el día, ahogaba ahora a los hombres y mujeres ocultos en sus hogares, armados con lanzas, bastones, arcos y flechas, listos para entrar en acción, y dibujaba riachuelos sudorosos sobre su piel de ébano. Fuera, tan solo se podía oír el rumor de la brisa acariciando las lomas que rodeaban la aldea, mientras a lo lejos, una manada de hienas iniciaba su particular búsqueda de alimentos y, con sus risas, crispaba aún más el silencio que latía en todas y cada una de las chozas. Muldoon, con ceremoniosa actitud, acabó de engrasar el cañón de su fusil, lo cargó, le quitó el seguro, y se sentó a esperar.

2 Responses to “Muldoon”

  1. Carlitos, vaya paranoias… :) Tienes que respirar más durante la natación!
    El párrafo está bien…creo que podrías dedicarte a escribir ciencia ficción…puedes ir poniéndonos los capítulos aquí, y al final hacer un libro.

  2. Bueno bueno buenoooo, para cuando el siguiente capítulo??

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