Crónica de un Correfoc - PUJALT
De mano del inigualable Javi, otra crónica de batalla redactada con ingenio, frescura y sinceridad. Ole!
“La pregunta inmediata que uno se hacía al descender del coche era: ¿por qué diablos no instalan una central eólica aquí? los vientos alísios, el monzón, la tramuntana, el gregal y el ponent habían considerado oportuno hacer una reunión de Tupperware en Pujalt, vi a un tio con grampons en la calle mayor y a otro con un chubasquero comprado en la Bulgaria comunista en el año 87 (creo que Guillem ha enviado una foto del tipo).
Después de mostrarnos nuestro alojamiento, el alcalde (con una americana que le sentaba como a un cristo dos pistolas, al más puro estilo alcalde endiumenjant para recibir a Pujol) nos deseo “grans exits futurs” y ante nuestra perpleja mirada nos dejo en nuesta alcoba: el CAP-Hospital de dia-Biblioteca-Guarderia-Sala de plenos-Sede de la protección civil, de los bomberos y refugio nuclear de la población.
Nos instalamos en el campamento de refugiados palestinos habilitado para la ocasión y una vez Adrià y Jordi pegaron un vistazo al armarito de las drogas del CAP para certificar que no había ninguna substancia que nos pudiera interesar nos dirigimos con el uniforme de combate hacia el correfoc.
Éste se desarrolló de forma plenamente normal, sin ninguna incidencia a destacar, salvo un par de envenamientos sanguíneos debidos a la elevada concentración de monóxido de carbono en el aire. Eudald me explico los principios químicos del asunto y por primera vez me enteré del quid de la cuestión (algo imposible cuando le realizo preguntas científicas a Guillem) vino a decirme en su estilo descriptivo habitual que la concentración era semejante a una tia buena a la que todos mirábamos, y que al final, afecta. Es posible que si le hubiese preguntado por los octanos de los hidrocarburos la respuesta hubiera sido la misma, pero a mí me quedó claro.
La simpática barra progresista nos informo de la ausencia de tabaco en la población y nos dispensó unas cervezas a precios populares (2′50 €), después de meditar seriamente la posibilidad de tomar la barra al asalto, ejecutar al responsable y declarar el estado de excepción en el pueblo, realizamos una razzia a la aldea más próxima. De la cena no comentaré nada salvo una recomendación para las autoridades de Pujalt: la próxima vez sitúense en el balcón del ayuntamiento y vayan tirándonos sardinas.
De los miembros de la comissió d’agermanament puede esperarse todo, pero de todas formas siempre te acaban sorprendiendo, los juegos que habían pensado (durante no más de 5 minutos según palabras de uno de los miembros) fueron la combinación más currada entre sencillez, diversión, ida de bola y risas que había visto en años (por mí podeis ir presentando las facturas sin dar más explicaciones durante unos diez años más). Gracias al cielo nadie murió, es lo único que puedo decir y para los que no estabais, solo comentaros para que os hagais una idea que la segunda prueba se anuló debido a que Olatz se ayudó de los cables de la luz para ascender al balcón de la vivienda a allanar después de escalar una torre humana. (tengo pensado, a partir de ahora, realizar un seguimiento de la legislación incumplida por la colla en cada salida, en un par de actuaciones estilo Pujalt auguro la inconstitucionalidad de la Colla, el traslado de la Junta a la Audiencia Nacional y no descartó que Mauri acabe en Guantánamo).
La carrera de caballos se animó mucho a raiz del PIÑO, así con mayúsculas, de Hani, pero no me preocupé demasiado, ya que después de sufrir las bombas israelís un piño en un callejón es como una broma de seminaristas.
Después de dejar a Yarei en el albergue para las élites (que conste para los detractores que la Junta se negó a dormir en el recinto sino lo podia hacer toda la colla, el presi durmió allí por ser un entorno algo más favorable para su hija de meses que el acuartelamiento del CAP), darle un vaso de leche, un besito de buenas noches y evitar que acabara en comisaría por entrar en una casa particular al confundirla con el albergue (debido a mis pésimas indicaciones), volví al concierto.
Y es que las cosas aún podian ser mejores: ver a Pere dirigir una conga, ver como la colla tomaba al asalto la parte delantera del concierto, como bailábamos y disfrutábamos todos es una de las mejores cosas que pueden vivirse cuando te has tirado días gestionando un correfoc que no sabiamos si al final se podría hacer. Pero se hizo.
Y Satanás quiso darme una satisfacción plena al hacer que el cetrot de la colla fuera robado (por un grupo de adolescentes etílicos, supongo) de las dependencias de la colla y recuperado por los especuladores de la barra. Ello obligó a Montxi a comunicarme el hallazgo y ese fué el momento idóneo (y largamente prorrogado por vergüenza) para pedirle perdón y reconciliarnos, con él y con Eva y recibir grandes noticias.
A LO GRANDE, NOS VEMOS EN TERRASSA… ”
Leave a Reply