Sobre asesores y consultores
November 9th, 2008 yarliÉrase una vez un hombre de unos 60 años, amante del campo y de sus ovejas, que como cada día había sacado a su numeroso rebaño bovino a que pastara plácidamente. De repente, el ruido del motor de un coche fue apoderándose poco a poco del silencio primaveral del valle donde pastor y ovejas disfrutaban de una cómoda mañana. Por uno de esos inhóspitos caminos apareció un potente y rudo 4×4. El vehículo se detuvo frente al pastor y de él se bajó un joven que se acercó al pastor y le dijo: - Buenos días, señor. Si yo le adivino cuántas ovejas tiene usted en su rebaño, ¿me regalaría una? El pastor respondió con cierto asombro: – Sí, ¡cómo no! Entonces, el joven volvió a su 4×4. Sacó un ordenador portátil de última generación. Se metió a Internet. Entró en una página de la NASA para conectar con uno de sus satélites, y se bajó una potente base de datos. Gracias al satélite, identificó la zona exacta donde estaba el rebaño. Calculó el promedio histórico del tamaño de una oveja merina mediante una tabla dinámica de Excel y con la ejecución de algunos macros personalizados en Visual Basic logró completar el diagrama de flujo del Microsoft Proyect. Tras tres horas de análisis, miró al pastor y, sin cambiar el gesto, le dijo: - Usted tiene en total 1.347 ovejas y cuatro pueden estar embarazadas. El señor, sorprendido, le respondió que el número era exacto y que, por tanto, se podía llevar una de sus ovejas como habían acordado antes. El joven cogió uno de los animales y lo subió al coche. Pero cuando estaba a punto de marcharse de allí, el pastor le detuvo y le propuso un reto: - Disculpe, si yo llegase a adivinar cuál es su profesión, ¿usted me devolvería el animal? El joven, escéptico y con una leve sonrisa, le contestó con cierta ironía, mientras abría la puerta de su coche para irse: - Seguro que sí. Antes de que hubiera cerrado la puerta, el pastor, sin dudarlo un momento, afirmó: - Usted es consultor. El joven, completamente sorprendido, exclamó admirado: - ¡Exacto! Y mientras le devolvía el animal que había ganado antes, le pidió al pastor que le explicara cómo había llegado a esa conclusión. - Ha sido muy fácil. Se lo puedo contar rápidamente. El pastor tocándose los dedos de su mano, enumeró las razones que le habían llevado a esa acertada conclusión: Primero, usted vino sin que yo le llamara. Segundo, me cobraba una oveja por decirme algo que yo ya sabía. Y tercero, se nota que no conoce NADA de mi negocio porque se estaba llevando al perro pastor.
