paranoias

Tommy

Thomas P. Kirby. Sales Manager. O eso es lo que ponía en oscuras letras en el pedazo de hojalata alargado que adornaba su mesa. Quizás tendrían que haber puesto “Thomas P. Kirby. Rotundo fracasado“. O quizás mejor “Aquí se sentó Thomas P. Kirby. Sentarse, fué lo único que hizo bien“, pero algo tan largo no cabría, y de caber, seguramente nadie se tormaría la maldita molestia en escribirlo . Así estaban los ánimos de Tommy aquella mañana de martes. Hay que joderse. Llevaba casi 15 años trabajando para la misma compañía. 15 años. Se dice pronto. Y a lo máximo que había llegado era a que le pusieran una placa de hojalata bañada en algún material, probablemente de elevada toxicidad, pretendiendo emular oro puro (¡já!). Menudo éxito. Con dos carreras y un máster en venta comercial a sus espaldas, no lo había logrado. Esos estudios no habían sido suficientes para llegar a… para llegar a… a… ¿a qué? ¿a dónde? Ya ni se acordaba de qué era lo que quería ser “cuando fuera mayor”. Ahora solo pensaba en que llegara el final de la jornada para poder levantar el culo de la silla y llegar a casa, donde echarse un buen trago de whisky y ver el programa de la tele que dieran esa noche hasta quedarse dormido en el sofá. Mañana, mañana será diferente. ¿Y qué más? querrán saber ustedes. ¿Y qué más? Nada. Nada de nada. Tan solo esperar a que llegaran las 6:55 de la mañana y Don Travis y su empalagosa voz de cachondo engominado le despertara con su “Just 5 minutes to seven o´clock, baby. ¿Did you were a good girl last night? Come´n! Let´s Rock“, al son de la estridente canción rockera del momento. Vay asco de frase, si al menos la cambiara de vez en cuando… Tommy odiaba a Don Travis y más aún, si cabe, odiaba su puta frase matutina. De hecho, Tom, odiaba su programa (Awaking with Rock) y odiaba también la emisora desde donde lo emitían, la WKLF, la emisora más radiada en su estado. Todo ese odio es lo que le ayudaba a levantarse cada mañana y prepararse para ir a trabajar. Y trabajar ¿dónde? se preguntarán. Pues claro. A trabajar a la “Stanton and Philips Perma-ink Industries Ltd”. O lo que viene a ser lo mismo: la fábrica de Típex. De hecho, el propio Típex hacía años que ya no se fabricaba allí: la elevada toxicidad del producto junto una “misteriosa” serie de abortos espontáneos y malformaciones fetales, entre las empleadas de la compañía (empleadas silenciadas con suculentos cheques nominativos) hicieron trasladar la manufactoría a otra ciudad. De hecho, a otro país. De hecho, a otro continente. Seguramente en esos momentos, en algún lugar de la India o Filipinas, algun grupo de fanáticos religiosos estaría venerando alguno de esos bebés con cuatro brazos y tres piernas, obsequio de la difen… difenilt… ¡difeniletilamina! como si del advenimiento de la diosa Kali se tratase. Qué se le va a hacer. Vivimos en un mundo capitalista. Que se lo expliquen a la madre de la criatura, cuando tenga que comprar guantes, o calzado… Bueno, el hecho es que en la antigua fábrica es donde se encuentra la mayor sede de importación-exportación y ventas de la compañía, a lo largo de toda la costa Este. Y ahí es donde Tommy se había estado arrastrando durante esos últimos 15 años. ¿Para qué? Para acabar consiguiendo la maldita pieza de latón con su maldito “Thomas P. Kirby. Sales Manager“. Pero hoy, hoy va a ser diferente. Hoy Tommy, el viejo Tom, ha llegado a la oficina, puntual, como siempre. Bueno, como siempre no. Hoy ha llegado, pero sin ganas de trabajar. Hoy es “su día” y así lo ha decidido él, y nada, ni nadie se lo va a arruinar. Quizás ésa sea una de las razones por las que hoy, Tommy, no ha guardado tan solo su sandwich de pavo en la cartera, no. Tom está harto. Tom ya ha tenido suficiente. Está hasta la coronilla. Ya no puede más. Ni del Sr. Stanton Jr, ni de la finolis de su secretaria, ni de los imbéciles que tiene por compañeros. Hoy Tom está harto hasta del personal de la limpieza. Hoy Tom está aburrido del todo. Hoy Tom, le va a poner final. Por algo ése peso, dentro de su cartera, golpea su pierna con cada paso que dá. Por algo, Tom, hoy se ha traído su Magnum 45 al trabajo. El mismo con el que su padre se suicidó, de un tiro en la sien, cuando él tan solo contaba 12 años. El mismo Magnum 45 que él ha mordido tantas noches, ya amartillado, llorando como un niño, sin conseguir reunir el valor suficiente para apretar el gatillo. El mismo Magnum 45 con el que Tom ha decidido cambiar el rumbo de su vida. Por algo, hoy va a ser un dia diferente. Hoy es el dia de Tom.

4 Responses to “Tommy”

  1. Yarli,
    grandes flashbacks a tú infancia eh? Radio Cincinnati, P.Kirby el de “La vida es bella”, sólo te falta meter “La montaña embrujada” y ya estamos todos ;)
    Muy bueno!

  2. Corrección: Anthony P. Kirby, de “Vive como quieras” :) ¡Qué grande! Por cierto… ya hay una referencia a “La montaña embrujada”… :D ¿Cómo se llamaba el tío de Tony y Lía? ;) Tío…. ¡TOM!

  3. Joder, ya sabes que me refería a Vive como quieras!! el tonto de los juguetitos… :)

  4. Pequeño Yarlinguer has pensado en hacer un pequeño librito de relatos cortos? yo puedo ser tu editora. Me encantas me recuerdas a Raymond Carver

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