Sinceridad
January 24th, 2010 yarliEl gorgojeo del agua, despierta a Marcos abruptamente. Casi no recuerda donde está. Tan solo consigue discernir, con los ojos cerrados, el sonido del agua que mana del grifo llenando la bañera. De hecho, la bañera ya está llena. Ha sido el sonido del agua, al desbordarse, el que ha perturbado su sueño. Marcos sonríe estoicamente. Él, que ya se creía muerto, aún puede disfrutar de esos últimos segundos de semiinconsciencia. Sus piernas ya no responden. Puede ver, como sus dedos asoman a lo lejos, junto a la pastilla de jabón y la esponja, pero es incapaz de articularlos, de darles vida. El agua, teñida toda de rojo, sobreslale por encima del borde de la baéra, manchando el suelo de porlcelana blanca, insultando a su pureza, a su inmaculado color… Piensa que igual se ha excedido en los cortes que surcan, transversales, sus muñecas. ¿Cuantos litros deben haber manado ya?¿tres?¿Cuatro? Seguro que no los suficientes, de lo contrario él no estaria despierto. Su vida languidece, se desvanece, poco a poco, gota a gota, pero él es feliz. Por primera vez en su vida, no se lamenta, ha tomado la decisión por si mismo. Para bien, o para mal, ha escogido. Y ha escogido desaparecer.
Suerte, Marcos.